4.Jun.2017
Por Marc López
Una característica del sector del lujo en el que trabajamos es ilusionar con la exclusividad de los objetos que creamos.

Pero al mismo tiempo debemos crearlos en condiciones y cantidades que nos permitan sustentar nuestra marca, taller o industria, algo muy difícil de conseguir sin el uso de la tecnología.

Todos hacemos uso de la tecnología sin dudar de las ventajas de un motor en una astillera o los acabados de una pulidora eléctrica, son herramientas que nos ayudan a producir (una pieza o cien mil) y vemos obvio que sin un experto que las maneje no sirven de mucho.

La controversia llega en el terreno de la fabricación digital, si en lugar de motores son ordenadores y impresión 3D habrá quien considere que el proceso pierde alma, se facilita demasiado o que «apretando un botón obtenemos una pieza» afirmaciones alejadas de la realidad ya que sin un profesional que sepa plasmar su concepto en un diseño, teniendo en cuenta usuario, materiales, acabados, dedicando tiempo y esfuerzo, no se obtendrá nada.

La fabricación digital y el diseño en tres dimensiones son grandes herramientas para el joyero, pero siguen necesitando de creadores, diseñadores y joyeros que sepan transmitir alma a una pieza usando sus manos; ahora no solamente sobre el metal sino también en una pantalla.

Marc López es diseñador en la firma D’Or Joiers

Puede leer el original en: http://www.goldandtime.org