En esta ocasión les invitamos a una contemplación de lo efímero a través de la nueva colección de alta joyería «Impermanence» de la Maison Boucheron. Esta obra no solo deslumbra por el brillo de sus materiales, sino que también nos invita a reflexionar sobre la naturaleza cambiante de la vida, capturando instantes de la naturaleza que parecen desvanecerse.
Acerca de Boucheron
Boucheron es una de las casas de joyería más antiguas y prestigiosas de la Place Vendôme de París. Fundada en 1858 por Frédéric Boucheron, la Maison se ha distinguido a lo largo de su historia por su espíritu pionero y su audaz innovación.
Desde sus inicios Boucheron ha sido un referente, siendo el primer joyero en instalarse en la Place Vendôme, eligiendo el número 26 por ser el lugar que más tiempo recibe la luz solar, una obsesión que sigue siendo un hilo conductor en sus creaciones.
Sus colecciones Carte Blanche permiten a la Directora Creativa, Claire Choisne, explorar temas de vanguardia, uniendo la tradición joyera con materiales inesperados y técnicas de ingeniería avanzadas.
Acerca de la Colección «Impermanence»
La colección «Impermanence», lanzada como la Carte Blanche de alta joyería para 2025, es una profunda meditación sobre la fugacidad de la naturaleza y su belleza transitoria, inspirada por la filosofía japonesa Wabi-Sabi y el arte floral del Ikebana.
Claire Choisne busca «capturar la belleza de la naturaleza antes de que se desvanezca», congelando en forma de joya el instante exacto de la caída de un pétalo o el reposo de un insecto. La colección se compone de seis composiciones botánicas y se articula como una cuenta regresiva que va de la luz a la oscuridad (numerada del 6 al 1), simbolizando el ciclo gradual del desvanecimiento de la naturaleza. Para lograr este efecto, se emplean materiales que van desde el cristal de borosilicato y los diamantes más blancos, hasta el titanio recubierto de Vantablack, el material más oscuro conocido, capaz de absorber el 99,965% de la luz.
Detalles de las 6 Composiciones de «Impermanence»

La colección se despliega a través de 28 piezas, distribuidas en seis composiciones que reflejan el tránsito de la luz a la sombra, cada una con un alto grado de versatilidad y transformabilidad en la joya.
Comenzamos con la Composición N° 6, que representa la luz y la transparencia. Aquí, motivos como el tulipán, el eucalipto y la libélula son plasmados en cristal de borosilicato y cristal de zafiro, con pavé de diamantes. El uso de estos vidrios confiere una delicada sensación de fragilidad; el eucalipto puede desprenderse para convertirse en un broche o joya para el cabello, mientras que la libélula se suspende como un pendiente.
En la Composición N° 5 se celebra la belleza silvestre de los cardos. Para capturar su forma espinosa con realismo Boucheron utilizó resina de origen vegetal impresa en 3D, una innovación audaz en la Alta Joyería. La ausencia de estructura metálica obligó a los artesanos a inventar una nueva técnica de engaste —el engaste «Couture»— para coser a mano más de 800 diamantes a las flores. El motivo más grande del cardo se transforma en un broche o una joya cruzada, y el más pequeño, en un anillo de doble dedo.
La Composición N° 4 marca la transición, jugando con el contraste. Los ciclámenes y la espiga de avena incorporan el uso de la laca negra para perfilar sus formas. La proeza técnica reside en el engaste de casi 700 diamantes talla rosa en los pétalos del ciclamen, creando un efecto de vidriera que atrapa la luz, mientras que una oruga y una mariposa de diamante habitan el ecosistema. El ciclamen incorpora un mecanismo giratorio que lo convierte en pulsera o broche.
Avanzando hacia la sombra, la Composición N° 3 explora el negro elegante del iris y la glicina. Aquí se utiliza la yuxtaposición de acabados mate y brillante. Para la glicina, un desafío de ligereza, se combinó cerámica, titanio y aluminio logrando un peso total de solo 150 gramos, un ejemplo de maestría ingenieril. El escarabajo ciervo en titanio y diamante contrasta fuertemente con la oscuridad. El iris principal se convierte en broche de hombro y la glicina, en una joya para el cabello.
La oscuridad se profundiza en la Composición N° 2, centrada en la magnolia. Las piezas utilizan diamantes y espinelas negras en un diseño calado que evoca la fragilidad fugaz de la flor en su etapa final.
Finalmente, la Composición N° 1 simboliza el vacío absoluto. Aquí, la amapola y la vicia están recubiertas con Vantablack, el material que absorbe casi toda la luz visible. Este efecto óptico crea la ilusión de que la forma desaparece en la sombra, dejando a la vista únicamente los pistilos de diamantes, descritos por Choisne como «las estrellas del universo», un poderoso cierre para el ciclo de la impermanencia.
Vídeo
Para una apreciación más completa de la artesanía y el concepto de la colección, le invitamos a disfrutar del vídeo oficial de presentación de esta colección. El él podrá observar en detalle el movimiento y la versatilidad de las piezas.
Conclusiones
La colección «Impermanence» de Boucheron es un ejercicio de virtuosismo técnico y conceptual. Al convertir la fugacidad de la naturaleza en una belleza perdurable a través del oro, el diamante y materiales de vanguardia, la Maison no solo exhibe su maestría joyera, sino que también nos transmite un mensaje filosófico: la belleza reside en lo imperfecto, en lo transitorio y en la capacidad de apreciar el instante.
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