
Cuando la cotización del oro se dispara no siempre es fácil resistir la tentación de vender joyas. Sobre todo, si esta circunstancia coincide con un momento de estrés financiero. Vender es una opción totalmente legítima, como es natural y que puede tener sentido en algunos escenarios. Sin embargo, es crucial ser consciente de las implicaciones de tomar una decisión así.
Este artículo le ayudará a tener una idea clara acerca del papel que juega el oro (joyas incluidas) en cualquier estrategia sólida de inversión, así como de la importancia de no tomar decisiones precipitadas y la existencia de alternativas a la venta de oro y joyas, incluyendo la contratación de préstamos prendarios utilizando esos bienes como aval.
¿Por qué tiene sentido que el oro forme parte de su patrimonio?
El oro está considerado como el «activo refugio» por excelencia, ya que en momentos de incertidumbre tiende a mantener o, incluso, incrementar su valor (justo al contrario que otros activos de inversión). Por consiguiente, desempeña un papel clave como activo estratégico a largo plazo y como una asignación fundamental en una cartera de inversión bien diversificada.
¿Qué hace que el oro sea un activo estratégico?
Al considerar por qué el oro es un activo estratégico, es fundamental comprender los atributos que lo convierten en una opción valiosa para los inversores a largo plazo. Dos puntos destacados que hacen que el oro sea tan atractivo son:
Fuente de retorno a largo plazo
El oro ha demostrado ser una fuente de retorno a largo plazo, brindando a los inversores rendimientos positivos tanto en épocas de incertidumbre como en períodos económicos más estables. A lo largo de más de medio siglo, el precio del oro en dólares estadounidenses ha aumentado casi un 8% anual desde 1971. Esta sólida trayectoria de crecimiento sitúa al oro en una posición comparativa favorable con respecto a acciones y bonos, superando a muchas otras clases de activos importantes en periodos de 3, 5, 10 y 20 años.
Diversificación efectiva
La efectividad de la diversificación es crucial para los inversores, especialmente en tiempos de volatilidad del mercado. El oro destaca al presentar una correlación negativa con las acciones y otros activos de riesgo. Durante crisis financieras pasadas, como la crisis financiera mundial de 2007-2009, el oro demostró su capacidad de mantener su valor e incluso aumentar su precio mientras otros activos se depreciaban.
Atributos clave del oro
El oro es una fuente de retorno a largo plazo que ha demostrado ser valiosa para los inversores, tanto en tiempos de incertidumbre como en momentos de estabilidad económica. Sus diversas fuentes de demanda le otorgan una resiliencia particular y el potencial para ofrecer sólidos rendimientos en diferentes condiciones de mercado.
La inversión en oro ha demostrado generar retornos positivos a largo plazo, superando no solo a bonos, sino también a muchas otras clases de activos importantes durante las últimas décadas. Desde 1971, el precio del oro en dólares estadounidenses ha aumentado casi un 8% anualmente, lo que lo sitúa en un nivel comparable a las acciones y por encima de los bonos.
Además de su capacidad para proporcionar rendimientos atractivos, el oro actúa como un activo de cobertura contra la inflación y la deflación. Históricamente, el oro ha superado a los índices de precios al consumidor, protegiendo a los inversores contra la erosión del poder adquisitivo de la moneda en tiempos de alta inflación. Además, en períodos de deflación, cuando la economía experimenta una reducción en el nivel de precios, el oro ha demostrado mantener su valor e incluso aumentarlo.
En términos de diversificación, el oro se comporta de manera diferente a las acciones y bonos, lo que lo convierte en un eficaz diversificador de cartera. Durante épocas de incertidumbre financiera extrema, como la crisis financiera global de 2008, el oro ha mantenido su valor o ha aumentado, brindando estabilidad a los inversores en momentos de alta volatilidad en los mercados.
Además, el mercado del oro es profundo y altamente líquido, lo que lo convierte en un activo fácilmente negociable que puede acomodar incluso a los inversores institucionales más grandes. Con una liquidez que no se agota, ni siquiera en los peores momentos, el oro proporciona a los inversores la flexibilidad para cumplir con sus obligaciones financieras cuando los activos menos líquidos en sus carteras son difíciles de vender.
¿Qué implica vender joyas?
Debido a la liquidez propia de este metal precioso, vender una joya de oro es una manera inmediata de obtener liquidez. Por eso puede ser difícil resistirse a los cantos de sirena de la venta. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, como se suele decir, «sólo se vende una vez». Es decir, que una vez vendido un bien, la despedida es definitiva.
En el caso del oro de inversión este factor no es tan importante porque un lingote de oro puede ser reemplazado por otro lingote de oro, son equivalentes. Con las joyas, por lo general, no ocurre lo mismo debido a su valor sentimental. Las joyas son objetos con un enorme poder simbólico, que representan vivencias y son testigo de nuestros recuerdos.
Además de lo anterior, hay que tener en cuenta que no siempre es fácil volver a «reconstruir» el patrimonio perdido en el momento de la venta, ya que el dinero en efectivo tiende a esfumarse en un visto y no visto, con lo que la situación final es que ni se conserva la liquidez en dinero fiat, ni el capital en forma de joyas u oro.

El empeño como alternativa a la venta de joyas
Por todo lo anterior en los Montes de Piedad siempre se recomienda que se sopese con calma la decisión de realizar una venta. Antes de llegar a esa determinación es importantísimo analizar las alternativas existentes, puesto que el mercado financiero ofrece infinidad de opciones para resolver necesidades puntuales de liquidez.
Es bien sabido que los Montes de Piedad ponen a disposición de cualquier consumidor sus préstamos con garantía de joyas (el empeño de toda la vida), que hacen posible que sus clientes obtengan financiación de forma ágil, transparente y justa. Y, sobre todo, conservando la propiedad de sus lingotes, joyas y relojes, aunque la posesión de las mismas pase al Monte de Piedad hasta la cancelación del préstamo.
Si considera que un plazo de 12 meses va a ser suficiente para cancelar dicho préstamo, el empeño se perfila como una buena opción para obtener financiación inmediata, tal y como acreditan los estudios comparativos que elaboran organizaciones consagradas a la defensa de los intereses de los consumidores (como la OCU, por ejemplo). Además, los Montes de Piedad permiten la renovación del préstamo por otros 12 meses tan sólo con el pago de los intereses que se han devengado durante ese año… y, cómo no, los empeños pueden cancelarse de forma anticipada.
La realidad es que los clientes de los Montes de Piedad valoran sus joyas y quieren conservarlas, por eso las recuperan el 97% de las operaciones formalizadas. Recordemos que estas organizaciones son entidades con vocación filantrópica, que tienen la inclusión financiera como razón de ser y que contribuyen a financiar la Obra Social de las entidades en que se integran.
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