La Asociación Internacional de Entidades de Crédito Prendario y Social, PIGNUS, es una organización sin ánimo de lucro que representa y coordina las entidades asociadas que ponen a disposición de los consumidores soluciones de financiación con garantía de prenda y/o de crédito social. Desde esta organización se está impulsando la declaración del préstamo prendario como Bien Inmaterial de la Humanidad y, como es natural, desde Presea deseamos mostrar todo nuestro apoyo a esta iniciativa que aspira a marcar un antes y un después para el préstamo con garantía pignoraticia.
Orígenes y vigencia de una herramienta social centenaria y ética
En Presea estamos convencidos de que el préstamo con garantía pignoraticia, popularmente conocido como «empeño», es mucho más que una mera transacción financiera: se trata de un vehículo jurídico-social con profundas raíces históricas y plena vigencia en el mundo de hoy.
Nacido en la Edad Media, con precedentes como las Arcas de Limosna, surgió como una respuesta ética y solidaria frente a la usura rampante que ahogaba a las clases populares. Su objetivo era muy claro: ofrecer acceso a crédito justo a quienes más lo necesitaban, aceptando bienes personales como garantía.
Esta fórmula, basada en la confianza y el valor tangible, se extendió rápidamente por Europa y el mundo, adaptándose a diferentes contextos pero manteniendo siempre su vocación social. Hoy, siglos después, el préstamo pignoraticio es una realidad en infinidad de países, demostrando ser una herramienta resiliente y esencial para millones de personas .
Una candidatura con sentido
En este contexto de rica historia y continua relevancia social, Presea, la Asociación Española de Montes de Piedad, considera imprescindible respaldar la idea de promover la candidatura del préstamo pignoraticio para su inclusión en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) de la Humanidad de la UNESCO.
La pertinencia de esta candidatura radica en que el préstamo pignoraticio, tal como lo practican los Montes de Piedad, trasciende su función económica. Es un patrimonio vivo, una práctica social que se ha transmitido y adaptado durante siglos, manteniendo intacta su misión de inclusión financiera y lucha contra la exclusión. Representa un conjunto de conocimientos, procesos y valores que definen la identidad de nuestras instituciones y de las comunidades a las que servimos.

Paralelismos con otras prácticas sociales reconocidas
La UNESCO ya ha reconocido numerosas prácticas sociales que, como el préstamo pignoraticio, combinan conocimientos tradicionales, cohesión social y una función comunitaria vital. Establecer paralelismos ayuda a comprender por qué nuestra práctica merece un lugar similar:
- Sistemas tradicionales de gestión del agua (qanats en Irán, falaj en EAU): al igual que estos sistemas representan un conocimiento ancestral crucial para la supervivencia y organización comunitaria en entornos áridos, el préstamo pignoraticio representa un conocimiento socio-financiero vital para la salud financiera de muchas familias, basado en la gestión de recursos (bienes personales) y la confianza mutua.
- Dieta mediterránea: reconocida no solo por sus beneficios para la salud, sino como un conjunto de habilidades, conocimientos, rituales, símbolos y tradiciones que fomentan la hospitalidad, el diálogo intercultural y la creatividad. De forma análoga, el préstamo pignoraticio es más que un contrato; implica un procedimiento transparente que preserva la dignidad y la inclusión, fomentando una relación distinta con las finanzas (basada en el valor intrínseco y no en la especulación).
- Prácticas sociales y rituales como el «washoku» (cocina tradicional japonesa): reconocido por ser una práctica social basada en un conjunto de habilidades, conocimientos y tradiciones relacionadas con la preparación y consumo de alimentos, respetando los recursos naturales y fomentando la cohesión social. El préstamo pignoraticio comparte esa esencia de ser una práctica estructurada, con sus propias normas y ética, orientada a un fin social y basada en el respeto (hacia el cliente y sus bienes).
Estos ejemplos demuestran que el Patrimonio Cultural Inmaterial abarca prácticas que son fundamentales para la identidad y el bienestar de las comunidades. El préstamo pignoraticio encaja perfectamente en esta definición: es una tradición viva con una función social insustituible, un mecanismo de apoyo mutuo y una expresión de ingenio social que ha sabido perdurar y adaptarse a lo largo de los siglos.
Un impulso para el futuro
Desde Presea estamos convencidos de que el reconocimiento por parte de la UNESCO sería mucho más que un mero título honorífico: serviría para visibilizar y salvaguardar esta práctica única, para reforzar el compromiso de los Montes de Piedad con su misión fundacional y para recordar a la sociedad la existencia de alternativas financieras éticas y socialmente responsables.
Si piensa, como nosotros, que:
- El préstamo pignoraticio no sólo cuenta con una dilatada historia como herramienta de inclusión financiera, sino que mantiene plena vigencia global.
- Su candidatura como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad es pertinente por tratarse de una práctica viva y tradicional, que fomenta la identidad y cumple una función social relevante.
- Existen paralelismos con otras prácticas sociales ya reconocidas por la UNESCO, como sistemas de gestión comunitaria o tradiciones culinarias, que combinan conocimiento, ritual y cohesión social.
Entonces le invitamos a que sume su apoyo a esta iniciativa, ya que desde Presea estamos totalmente comprometidos a aportar nuestro granito de arena para que llegue a buen puerto.
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